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Prevención y tratamiento eficaz para los callos

Hands on feet

Los callos son zonas endurecidas o parches ásperos de piel que normalmente aparecen en tus pies, que son sensibles al toque o provocan dolor. Los callos son uno de los problemas más comunes en los pies [1]. Son el resultado de una mayor producción de queratina como respuesta protectora de tu cuerpo a la fricción o presión prolongada o repetida. Es por eso que los callos aparecen normalmente en lugares de presión típica y determinadas personas tienen más tendencia a desarrollar callos que otras.

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Prevenir y tratar callos

Algunos factores de riesgo que provocan la formación de callos están relacionados con tu cuerpo y pueden ser genéticos o adquiridos, por ejemplo, por envejecimiento. Estos incluyen anomalías del pie como el pie plano o deformidades como los juanetes, así como una baja elasticidad de la piel (por ejemplo, debido a la edad).

Otros factores de riesgo están relacionados con la actividad. Las personas con trabajos que requieren estar de pie (p. ej., enfermeras, camareros o azafatas de vuelo) tienen un mayor riesgo de desarrollar callos.

Sin embargo, uno de los factores de riesgo más importante es la elección del calzado. Muchas veces elegimos los zapatos por su apariencia y no prestamos suficiente atención a un buen ajuste y a la comodidad.

foot with blister

Un callo visible en el dedo pequeño del pie.

Prevenir callos

Los tratamientos para callos hacen que el callo desaparezca en un periodo de 2 a 4 semanas, pero el callo reaparece si la presión que lo causa permanece. Por lo tanto, es importante encontrar la razón que lo provoca y evitarla.

Puedes lograrlo con un simple cambio a un calzado más cómodo o usando almohadillas de gel (molesquín o almohadillas adhesivas disponible en farmacias) hasta que los zapatos nuevos se den de sí. En algunos casos, las plantillas para zapatos pueden ayudar.

Rara vez se requiere intervención médica.

Aquí tienes algunos consejos generales sobre cómo prevenir mejor los callos sin tener que renunciar a tus actividades favoritas o a tu trabajo.

Qué hacer:
  • ¡Cuida tus pies! Lava tus pies con agua tibia y jabón todas las noches y aplica una crema hidratante para pies después de secarlos bien. Si tiendes a tener piel dura, usa regularmente una piedra pómez o una lima para los pies para remover las durezas.
  • Mantén las uñas de tus pies recortadas. Las uñas largas pueden rozar en los otros dedos de los pies o empujarlos contra el zapato, lo que causa callos en los dedos. Para cortar las uñas de los pies correctamente, asegúrate de que queden rectas y no redondeadas ni con ángulos.
  • Usa zapatos cómodos y bien ajustados. La causa más común de la formación de callos en los pies es el uso de zapatos con el tamaño o la forma incorrectos. Los zapatos ideales son los modelos anchos y cómodos con un tacón bajo y una suela suave, que no rozan. Dado que tus pies se hinchan ligeramente durante el día, compra zapatos preferentemente al final de la jornada, cuando tus pies tienen un tamaño mayor. Presta también atención a cualquier costura que pueda causarte irritación.
  • Cambia regularmente de zapatos para evitar que se te irriten los mismos puntos de presión todos los días. Esto es particularmente recomendable para las personas que corren un mayor riesgo de desarrollar callos debido a sus actividades profesionales.
  • Usa unos calcetines cómodos, que, si es necesario, sean gruesos y acolchados.
  • Evita el sudor excesivo. Si tiendes a sudar mucho, es aconsejable que uses talco en tus calcetines.
  • Usa almohadillas para el talón o plantillas suaves. Si tienes que estar de pie o caminar mucho debido a tus actividades profesionales, esto ayuda a aliviar la presión sobre tus pies.
  • ¡Presta atención a tus pies! Cuida cualquier irritación o dolor directamente y, si es necesario, consulta con un podólogo regularmente. Evita el sudor excesivo. Si tiendes a sudar mucho, es aconsejable que uses talco en tus calcetines.
  • Protege tus pies cuando estrenes zapatos nuevos. Usa calcetines gruesos o vendajes ligeros y transpirables en las zonas propensas a la formación de callos. Si sabes que usarás unos zapatos apretados o si comienzas a sentir un punto de presión, te recomendamos que consultes nuestro apartado de productos.
  • Consulta a un médico si tienes algún problema en los pies, como deformidades o una forma de caminar anormal. En estos casos, tu médico puede recomendarte un calzado especial o plantillas correctivas.
Qué evitar:
  • Evita usar zapatos mal ajustados cuando sea posible. Trata de no usar zapatos que sean demasiado apretados, demasiado flojos, demasiado altos o que tengan costuras mal colocadas. Los tipos de zapatos que no están adaptados para usarse durante mucho tiempo incluyen los de tacones altos, tacones puntiagudos y botas de arco alto.
  • No uses calcetines que no sean de tu talla, ni vayas sin calcetines ni calzado.
  • Trata de evitar períodos prolongados de pie.
Hand holding toes

Una imagen en primer plano de una persona agarrando su pie

Remedios y Curación — Tratamiento para Callos

Los callos pequeños, por lo general, requieren poco o ningún tratamiento y suelen desaparecer por sí solos si evitas la presión que los genera. Si tienes un callo que te causa irritación o dolor, hay varias formas de aliviar la presión y tratarlo. Cuando tratados, los callos tardan entre dos y cuatro semanas en desaparecer. En cualquier caso, te servirá de ayuda cuidar tus pies, lavarlos y secarlos bien, e hidratarlos regularmente.

Si tienes la piel insensible por mala circulación, por diabetes o por daños en los nervios, te recomendamos que, antes de tratar los callos en los pies, visites a tu médico o podólogo.

  • Raspado — El corte por raspado, por lo general, solo es necesario para la remoción de callos grandes y dolorosos. El raspado debe ser realizado por un especialista en pies. Si quieres tratar el callo en casa, te recomendamos que lo limes.
  • Limado — Si el callo te causa irritación, limarlo suavemente con una piedra pómez podría ayudarte a aliviar la presión.
    1. Se recomienda especialmente asegurar que la piel es hidratada/suavizada antes de limarlo. Debes remojar el callo en agua tibia durante aproximadamente 10 minutos para suavizar la piel. Como alternativa, puedes limar tu callo después de un baño tibio.
    2. Sumerge la piedra pómez en el agua y después retira suavemente la piel muerta con movimientos circulares o laterales.
    3. Presta atención para no eliminar demasiada piel, ya que esto puede causar sangrado e infección. En su lugar, elimina pequeñas cantidades de piel y repite la acción regularmente hasta que el callo desaparezca.
  • Tratamientos y remedios sin receta — Estos tratamientos y remedios se basan en proteger el callo, en lugar de quitar el callo. Si quieres más información, consulta nuestro apartado de productos.
  • Los tratamientos sin receta incluyen ácido salicílico, que ayuda a disolver la estructura de queratina que forma la piel muerta. El tratamiento con ácido salicílico está disponible en diferentes concentraciones y se presenta en forma de crema, compresa o apósito.

Después del tratamiento, la piel muerta se volverá blanca y se puede limar. Estos tratamientos solo deben utilizarse con precaución ya que el ácido salicílico puede irritar la piel sana alrededor y no deberían ser usados en callos agrietados.

Si tienes diabetes o mala circulación, debes evitar estos tratamientos o consultar con tu médico o podólogo antes de cualquier tratamiento.

Cuando tratados, tardan normalmente entre dos y cuatro semanas en desaparecer.

¿Cuándo debo consultar al médico?

Aunque los callos no son peligrosos, pueden causar irritación, inflamación o ulceración. Si notas que el callo se inflama o sientes un dolor intenso, debes consultar a un médico.

Si no estás seguro de que lo que tienes es un callo, te recomendamos que visites un médico u otro profesional de salud apropiado.

Los callos que reaparecen con frecuencia pueden ser causados por anomalías en los pies, como ciertas deformidades, anomalías estructurales de los huesos, mala alineación ósea o la marcha anormal. Si te preocupa la frecuencia o la persistencia con la que aparecen tus callos, visita a un médico o podólogo para descartar o detectar cualquiera de estas causas. En estos casos, un relleno especial o una plantilla en el zapato podrían ayudarte a evitar que reaparezcan los callos. En casos excepcionales, podría ser necesaria una cirugía.

  1. Dunn JE. Prevalence of Foot and Ankle Conditions in a Multiethnic Community Sample of Older Adults. American Journal of Epidemiology 2004 ; 159 : 491–498.

 

Recuerda el periodo de adaptación

Independientemente de los zapatos que elijas y de si te ajusten bien, es probable que pases por un periodo de adaptación, durante el cual tus zapatos pierden gradualmente su rigidez y se vuelven más flexibles. Empieza por usar los zapatos durante un breve periodo de tiempo cada día, hasta que se adapten a la forma de tu pie, y siempre tiene a mano un pack de apósitos Compeed® Ampollas, ¡como precaución!

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