Normalmente, las durezas no son algo grave, pero pueden causar molestias e incluso dolor en algunas ocasiones, debido a la presión ejercida sobre los tejidos subyacentes por el crecimiento de la piel. Si quieres volver a sentirte a gusto y cómodo, es importante que realices un tratamiento para las durezas.

¿Cómo tratar las durezas?

Las durezas son reacciones a la presión excesiva sobre el talón, el antepié o la palma de la mano. Si eliminas la fuente de presión, deberían desaparecer. El tratamiento de una dureza es un proceso largo que suele durar más de un día.

Te recomendamos que no utilices objetos afilados para eliminar trozos grandes de la dureza. Si haces esto, pueden producirse lesiones y provocar sangrado y/o infección.

Si tienes la piel insensible debido a la mala circulación, diabetes o daño en los nervios, te recomendamos que visites a tu médico antes de comenzar un tratamiento para las durezas.

Eliminar las durezas:

  • Paso 1: suaviza la zona de la dureza – Las durezas son gruesas y rígidas, así que te recomendamos que antes de nada las suavices. Para ello, sumerge la parte afectada en agua tibia y con jabón. Agregar sales de Epsom en el agua hará que la solución tenga un efecto mejor. También usa cremas exfoliantes para suavizar la piel. Otra opción es usar líquidos o cremas de venta libre que contengan ácido salicílico, que ayuda a disolver la estructura de queratina que forma la piel muerta de la dureza. Te recomendamos que utilices estos remedios con precaución, ya que el ácido salicílico puede irritar la piel sana que rodea a la dureza.

    Los apósitos de Compeed® Durezas contienen un gel activo con tecnología hidrocoloide, que proporciona humedad mientras protege y amortigua las durezas. Con ellos estarás más cómodo y el dolor, si sientes alguno, desaparecerá.
  • Paso 2: lima la dureza con una piedra pómez o con una lima para pies – Una vez que la dureza se ablande, límala con una piedra pómez. Sumerge la piedra pómez en el agua y luego retira suavemente la piel muerta con movimientos circulares o laterales. Si lo prefieres, puedes usar una lima para pies como exfoliante. Intenta no eliminar demasiada piel, porque puede causar sangrado e infección. En su lugar, elimina solo pequeñas cantidades y repite la acción regularmente hasta que la dureza desaparezca.
  • Paso 3: mantén tu piel hidratada – Después de limar la dureza, es importante humedecer la piel recortada para mantenerla suave. Para ello, basta con que utilices cualquier crema hidratante. Utilizar un apósito de Compeed® Durezas ayudará a mantener la zona hidratada y acelerará su curación.

Evita que te salgan durezas y su reaparición:

Para evitar las durezas en los pies, reduce el punto de presión y el roce en los pies y las manos.

Limita lo más posible el uso de zapatos que alteren la distribución del peso, como los tacones altos o los zapatos de arco alto. Si tienes que ponerte zapatos incómodos (como tacones) para ir a trabajar, intenta aliviar la presión con zapatos deportivos cuando estés de camino a la oficina. Intenta ponerte tacones que no sean demasiado altos en la medida de lo posible.

Cambia tus zapatos siempre que lo necesites. Las suelas gastadas no suelen ser muy buenas para proteger tus pies. Además, si ves que las suelas o los talones de tus zapatos se desgastan con facilidad de forma desigual, te recomendamos que hables con un podólogo o con un ortopedista ortopeda (LM) para utilizar zapatos o plantillas correctivas.

Si tienes que ponerte zapatos incómodos (como tacones) para ir a trabajar, intenta aliviar la presión con zapatos deportivos cuando estés de camino a la oficina.

¿Cuándo debo acudir al médico o podólogo?

Si la dureza es muy dolorosa o si tienes diabetes, piel frágil o problemas circulatorios, es mejor consultar a un médico o un podólogo.

Un especialista puede ayudarte a corregir tu forma de caminar revisando tu calzado o identificar un problema de la estructura ósea. En este último caso, es posible que tengas que hacerte una radiografía, o incluso un procedimiento quirúrgico.

Un podólogo eliminará parte de la piel dura con un bisturí. Sin embargo, te recomendamos que no hagas esto en casa.

Si la dureza se ha infectado o existe riesgo de infección, el médico te recetará una crema con antibiótico. Si notas que tienes la piel roja e hinchada alrededor de la dureza, puede que esté infectada.