Los callos son una de las dolencias del pie más comunes [1]. Son el resultado de una mayor producción de queratina como respuesta protectora de tu cuerpo a una fricción o presión prolongada o repetida. Por eso, los callos generalmente aparecen en los puntos de presión más comunes y hay personas que son más propensas a desarrollarlos que otras.

¿Quién sufre de callos y por qué?

Algunos factores de riesgo para desarrollar callos están relacionados con tu cuerpo y pueden ser genéticos o adquiridos, por ejemplo, por envejecimiento. Estos incluyen anomalías del pie como el pie plano o deformidades como los juanetes, así como una baja elasticidad de la piel (por ejemplo, debido a la edad). Otros factores de riesgo están relacionados con tu actividad.

Las personas con trabajos que requieren estar de pie tienen un mayor riesgo de desarrollar callos. Sin embargo, uno de los factores de riesgo más importante es la elección del calzado. Muchas veces elegimos los zapatos por su apariencia y no prestamos suficiente atención a un buen ajuste y comodidad.

La prevención es el mejor remedio

La mejor manera de prevenir los callos es evitar las causas mencionadas anteriormente. Estos son algunos de nuestros consejos sobre la mejor manera de prevenir los callos, sin tener que renunciar a tus actividades favoritas o a tu trabajo.

Qué hacer:

  • ¡Cuida tus pies! Lávate los pies con agua y jabón todas las noches y aplica una crema hidratante para pies después de secártelos bien. Si tiendes a tener la piel dura, usa regularmente una piedra pómez o una lima para los pies y así eliminar las durezas.
  • Mantén las uñas de tus pies recortadas. Las uñas largas pueden rozar los dedos de los pies o empujarlos contra el zapato. Para recortarte las uñas de los pies correctamente, asegúrate de cortarlas rectas y no redondeadas ni en ángulo.
  • Usa zapatos cómodos y bien ajustados. La causa más común de los callos son los zapatos que tienen un tamaño o forma incorrectos. Los zapatos anchos y cómodos, con tacón bajo y suela suave que no rozan, son los ideales. Si quieres estar seguro de un ajuste correcto, pide ayuda a un dependiente. Dado que tus pies se hinchan ligeramente durante el día, compra zapatos preferentemente al final de la jornada, cuando tus pies tienen un tamaño mayor. También fíjate en cualquier costura que pueda causarte irritación.
  • Cambia regularmente de zapatos para evitar que se te irriten los mismos puntos de presión todos los días. Esto es particularmente recomendable para las personas que corren un mayor riesgo de desarrollar callos debido a sus actividades profesionales.
  • Usa unos calcetines cómodos, que, si es necesario, sean gruesos y acolchados.
  • Evita el sudor. Si tiendes a sudar mucho, es aconsejable que uses talco en tus calcetines.
  • Usa almohadillas para el talón o plantillas suaves. Si tienes que estar de pie o caminar mucho debido a tus actividades profesionales, esto ayuda a rebajar la presión sobre tus pies.
  • ¡Presta atención a tus pies! Cuida cualquier irritación o dolor directamente y, si es necesario, consulta con un podólogo regularmente.
  • Protege tus pies cuando estrenes zapatos nuevos. Usa calcetines gruesos o vendajes ligeros y transpirables en las zonas propensas a la formación de callos cuando estrenes zapatos nuevos. Si sabes que usarás unos zapatos ajustados o si comienzas a sentir un punto de presión, los apósitos para callos, como los Compeed® Callos Hidratación, podrían ser útiles. Te proporcionan una capa protectora para evitar más roces, mientras que su tecnología hidrocoloide combinada está diseñada para un tratamiento humectante continuo.
  • Consulta con un médico si tienes algún problema en el pie, como deformidades de los pies o una marcha anormal. En estos casos, tu médico puede recomendarte un calzado especial o plantillas correctivas.
La causa más común de los callos son los zapatos que tienen un tamaño o forma incorrectos. Los zapatos anchos y cómodos, con tacón bajo y suela suave que no rozan, son los ideales.

Qué evitar:

  • Evita usar zapatos mal ajustados cuando sea posible. Trata de no usar zapatos que sean demasiado apretados, demasiado flojos, demasiado altos o que tengan costuras mal colocadas. Los tipos de zapatos que no están adaptados para usarse durante mucho tiempo incluyen lo de tacones altos, tacones puntiagudos y botas de arco alto.
  • No uses calcetines que no te queden bien, ni vayas sin calcetines ni calzado.
  • Trata de evitar períodos prolongados de pie.