Las ampollas, aunque pueden ser pequeñas, pueden estropearte una ocasión especial, unas vacaciones, una clase de ejercicios o incluso un día de hacer recados. Afortunadamente hay soluciones para prevenirlas, aliviar el dolor y hacer que la recuperación sea más rápida.

¿Cómo se forman las ampollas de fricción?

La clase más común de ampolla en el pie es la producida por la fricción. Son esas molestas bolsas de líquido que se forman en el pie, en las capas superiores, después de demasiado estrés y fricción con los zapatos. A medida que la capa superior de la piel se desprende de los tejidos inferiores, un fluido similar al plasma sale de las células y comienza a llenar el vacío, amortiguando el tejido para protegerlo de un daño mayor.

Prevención de ampollas

Puedes prevenir las ampollas usando zapatos cómodos y bien ajustados.

Pero si sabes que te espera un largo día de pie, quieres utilizar esos zapatos que tanto te gustan pero que sabes que te hacen daño o si estás estrenando unos zapatos nuevos. Echa un vistazo a los productos de COMPEED®. Cuando notes que se está formando una ampolla utiliza un apósito de COMPEED®.

Hay muchos mitos sobre las ampollas.

Muchas personas recomiendan usar calcetines de algodón, pero estos mantienen la humedad lo que aumenta la fricción.

  • Recomendamos calcetines sintéticos especializados con tela transpirable.

Otro mito es usar polvos de talco para los pies, para mantenerlos secos sin ampollas.

  • Aunque los polvos de talco ayudan a transpirar, es importante recordar que también pueden acumularse en la zona y causar mas fricción.

Tratamiento de ampollas

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Si te sale una ampolla, un tratamiento adecuado es clave para una rápida curación. Cúbrela con un apósito especialista para ampollas para mantenerla limpia, seca y protegida de la fricción y el roce. (ver productos de COMPEED® Ampollas)

  • Resiste el impulso de reventarte la ampolla.
  • Si la ampolla explota por si sola, no retires la piel muerta.
  • Una vez que esté abierta, lava suavemente la zona con agua y jabón.
  • Cúbrela con un apósito especialista para ampollas para mantenerla limpia y protegida.

Un error común que cometen las personas es quitarse el apósito de noche para dejar que entre aire en la ampolla.

Las ampollas sanan más rápido en un ambiente de curación húmedo, es decir, cuando se cubren con un apósito especialista para ampollas. Debe dejarse puesto hasta que comience a despegarse; esto es una indicación de que la ampolla se ha curado.